África, en el horizonte

A la expansión planetaria que ha emprendido la F1 le falta un continente. Como en casi todo, África también es el verso suelto en la cumbre del automovilismo. Ecclestone ha mudado la piel de su deporte con un esparcimiento hacia territorios inexplorados que agrupan dos cualidades: superficies muy pobladas y economías en ebullición. Corea del Sur, India y Abu Dhabi ya han ingresado en el plan, Estados Unidos regresa en 2013 y Rusia lo hará en 2014. No está el continente africano y Bernie tiene ideas para remediarlo.

La perspectiva de un gran premio en África se adivina lejana. Jean Todt, el presidente de la Federación Internacional (FIA), calcula un período mínimo de cinco años para que se den las condiciones propicias. Pero Bernie también olfatea el negocio entre la población negra. En su día, aplaudió a rabiar la decisión de McLaren de incluir a Lewis Hamilton en la parrilla (el desdichado 2007 de Fernando Alonso). Y no por sus virtudes al volante, sino por su raza. Hamilton era negro, el primero de la F-1. «Lástima que no sea musulmán», confesó espontáneo Ecclestone, con millones de dólares brillando en sus pupilas. Negro y musulmán, se relamió el jefe de la F-1 pensando en el mercado que hubiese oteado en todo el mundo si Hamilton siguiese los dictados de Mahoma.

Y si se piensa en África, la primera mirada gira a Sudáfrica, brillante organizador de un Mundial y país diverso, crisol de culturas. Pero no era ese el primer pálpito de Ecclestone. «El único país del África negra donde se puede organizar un gran premio de Fórmula-1 es Nigeria, concretamente su capital, Lagos», admite uno de sus colaboradores. Lagos tiene ocho millones de habitantes, es la segunda ciudad más poblada del continente (detrás de El Cairo, casi 24 millones en su área metropolitana) y desprende un cierto aire europeo en su centro financiero.

Nigeria, descartada

La opción de Nigeria, sin embargo, parece descartada en el guión laboral de Ecclestone. Ya ha recibido una propuesta de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para calibrar su candidatura. En su oficina del barrio de Chelsea tiene un plan a su medida: circuito urbano mirando al mar. Como Valencia, Singapur o la futura pista de Nueva Jersey. Los circuitos permanentes están de capa caída.

Ciudad del Cabo plantea un trazado de 5,3 kilómetros en los alrededores del estadio Green Point, uno de los que se estrenaron con motivo del Mundial que ganó España. Y según han comentado sus responsables, se han inspirado en Mónaco para construir un sueño, la Riviera de África. Kyalami,en Johannesburgo, acogió en 1993 la última carrera de F-1 en África. Prost ganó un año antes de las primeras elecciones democráticas, en plena abolición de la lacra del ‘apartheid’.

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