Las cosas son claras, aunque se empeñen en enturbiarlas

Sobornos, intervención de la justicia, delito y la consecuente condena, son ingredientes que contiene este pastel, como si fuera poco, tiene otro condimento: declaraciones, muchas, llenas de matices y de lo más variadas; por aquello de que el pez por la boca muere, vamos a recordarlas.

Dijo Ecclestone: “la formula uno no paga sobornos” y con esa expresión debemos coincidir, eso es seguro; las organizaciones, las empresas, los estados no pagan ni cobran sobornos, si lo hacen los hombres y, a veces, están ligados a ellas.

Agregó: “no hay practicas corruptas en la formula uno” y esta es otra aseveración, esto puede ser así o no, la formula uno está administrada por hombres, y estos suelen tener practicas corruptas, analicemos.

Reconoció Gribkowsky haber cobrado 44 millones de euros para, según su propia manifestación “facilitar la venta del negocio F1”, hecho que la justicia alemana lo dio por probado y lo consideró soborno, por eso la condena a ocho años y medio de prisión al banquero.

Volvamos a Ecclestone, dijo, reconociendo que el pago en cuestión realmente existió: “fue una extorsión del banquero relacionado con asuntos fiscales británicos” lo que activó a la justicia británica la que se encuentra investigando lo ocurrido.

Empecemos a sacar conclusiones: hubo un contrato bilateral entre Ecclestone y Gribkowsky, el banquero vendió su silencio y el zar de la F1 pagó por el la suma en cuestión; ¿cuál es la razón de un precio tan elevado por, simplemente, evitar un comentario?, esos “asuntos fiscales” que no debían trascender, en español, tienen un nombre: evasión impositiva.

Si el problema de Ecclestone es simplemente semántico y no quiere llamar a las cosas por su nombre, pues que la denomine como quiera, pero, en cualquier idioma que hablemos y desde la óptica ética y jurídica, este hecho tiene una sola valoración y evidencia “practicas corruptas” y estas están, lamentablemente, íntimamente ligadas a la F1 y le afectan.

Pero terminemos con Ecclestone; hace muchos años prometió trabajar en la F1 hasta los 87 años (ahora tiene 82) y rescatemos una frase suya: “el éxito depende de la suerte, tu solo tienes que estar en el lugar justo en el momento adecuado”, por todo lo expuesto, tal vez sea pertinente el consejo: Bernie, no tientes a la suerte si tu objetivo son los 87.

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