Semana decisiva para Michael Schumacher

Una semana crucial, densa de exigencias pero también de dudas, tiene por delante Michael Schumacher en su empresa de volver a la Fórmula 1 con un Ferrari F60 el 23 de agosto en el GP de Europa que se correrá en Valencia.

El fin de semana inactivo, que aprovechó para visitar a Felipe Massa en la clínica de Budapest donde el brasileño seguirá internado, en principio hasta hoy lunes, sirvió a Schumacher para absorber los dolores musculares que lo acosaron después de dos días de intenso trabajo, uno de ellos de trabajo en pista en el circuito del Mugello.

Hoy, y bajo el control directo del doctor JohannesPeil, que lo sigue desde hace años, Schumacher alternará la preparación física y eventuales entrenamientos en pista con exámenes clínicos particularmente exigentes.

«Le haremos electrocardiogramas, TAC y resonancias magnéticas, con especial atención a su columna vertebral y, sobre todo, a las vértebras del cuello y de la cabeza, que son una incógnita después del accidente en moto que sufrió en febrero pasado en Cartagena», declaró el médico alemán.

En su opinión, tres semanas le bastarán para alcanzar un buen nivel físico y mental, «porque nunca dejó de entrenarse en estos tres últimos años de inactividad»: según Peil, hará sesiones diarias con dos fisioterapeutas de la Sportklinik de Bad Nauheim.

En cuanto al trabajo en pista, puede acreditar en el último mes y medio 250 kilómetros recorridos pilotando un kart en dos certámenes que contaron con la participación de pilotos de la Fórmula 1, como Massa, Robert Kubica, Sebastian Vettel y Timo Glock entre otros: ganó uno y en el otro terminó segundo.

Hasta aquí, en lo que se refiere a las respuestas personales que el heptacampeón mundial viene dando, todo es alentador, pero esta visión optimista empalidece frente a las exigencias concretas que le plantea su retorno en la pista de Valencia, que, para colmo de males, no conoce.

El riesgo es que Schumacher llegue a la sesión de entrenamientos libres del viernes 21 de agosto sin haber probado nunca el modelo F60 de Ferrari y que, para mayor complicación, está dotado del Kers, equipamiento desconocido para el alemán.

Existe un veto reglamentario que le impide efectuar test con el Ferrari F60, por lo que el viernes pasado debió limitarse a entrenar en Mugello con un Ferrari F2007, el mismo modelo que llevó a Kimi Raikkonen a consagrarse campeón mundial hace dos años.

Obviamente, la diferencia entre ambos monoplazas es un abismo y Schumacher necesita con poder hacer una toma de contacto con el coche actual, pero esto, de momento no parece demasiado factible.

Schumacher podría hacer un test con el modelo F60, pero sólo si la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y los demás equipos participantes en el actual Mundial, por unanimidad, consienten en derogar, por vía excepcional, la norma vigente.

Ferrari lo ha pedido a todos los equipos, recibiendo respuestas decepcionantes: Williams se ha negado rotundamente y Red Bull consiente que Schumacher entrene, «pero solo con un Ferrari del año pasado y con gomas válidas únicamente para la realización de eventos publicitarios».

michael-schumacher-entrenamientos-mugello-20091«Es una lástima, Mercedes está a favor de la concesión de un permiso especial para que Schumacher use durante dos semanas el F60, negarle esta posibilidad me parece una muestra de escasa consideración», declaró Norbert Haug, presidente deMercedes Competición.

Otro problema son las gomas y ya la FIA, a través de su titular Max Mosley, adelantó que investigará qué tipo de neumáticos montó Schumacher en el Ferrari F2007 el pasado viernes en su largo entrenamiento en el trazado de Mugello.

Incluso, no se descarta la posibilidad de que pueda estudiar algún tipo de sanción si rodó con los slick 2009 de Bridgestone,que le están vedados: Schumacher lo negó tajantemente, sosteniendo que usó las gomas que montan los monoplazas de la GP2 Series.

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