El niño bonito triunfa en Shanghai

Ha tardado 111 Grandes Premios, pero Nico Rosberg por fin ha conseguido su primera victoria en la Fórmula 1. El alemán, el niño bonito -‘Britney’ le llaman sus amigos-rivales, por su lacio pelo rubio- del paddock, ha cuajado una gran actuación que le ha permitido no sólo sumar sus primeros puntos este año, sino también acabar con una sequía que le estaba poniendo la soga al cuello.

Su Mercedes ha funcionado a la perfección, y los problemas de degradación en carrera que les lastraron en Australia y Malasia parecen cosa del pasado. Rosberg sólo ha visto su victoria ligeramente amenazada por Jenson Button, pero el británico ha sufrido en sus carnes un problema en boxes: una de las tuercas de su neumático no entraba y perdió un precioso tiempo en su última parada, lo que le privó de disputar la victoria al final. El de McLaren ha sido segundo, aunque se ha quedado con un sabor agridulce por el incidente.

Button no fue el único piloto cuyos mecánicos fallaron en el peor momento. Michael Schumacher ha sido el único corredor que ha abandonado, debido a un despiste del hombre de la ‘piruleta’: hizo salir al ‘kaiser’ de boxes cuando aún no le habían colocado la tuerca del neumático trasero derecho, con lo que nada más pasar la tercera curva, se vio obligado a dejar su Mercedes fuera. Una lástima para el heptacampeón, que estaba luchando por subirse al podio por primera vez desde su regreso a la Fórmula 1. Además, este incidente le ha costado una multa de 5.000 euros al equipo por una ‘salida insegura’ de boxes.

El podio lo ha completado Lewis Hamilton, que ha conseguido una curiosa estadística en China: es el tercer líder del Mundial este año tras la tercera carrera, después de hacer tres terceros puestos consecutivos. Hamilton ha sabido mantenerse frío en una prueba que comenzó lastrado cinco posiciones en parrilla, por la sustitución de la caja de cambios, pero finalmente ha entrado en el podio, después de vencer en la lucha con los Red Bull al final de la carrera.

No ha sido una carrera perfecta para McLaren, como apuntaba Button en la rueda de prensa de la FIA, pero ha permitido a las balas plateadas liderar tanto en el campeonato de constructores como en el de pilotos, con sus dos corredores separados por sólo tres puntos.

Alonso, descontento

La tercera posición de la clasificación general la ostenta el que venía líder a Shanghai. Fernando Alonso ha acabado en la misma posición en la que salía, noveno, aunque no puede estar satisfecho con el resultado. Bien es verdad que el Ferrari da para lo que da, pero en esta carrera han fallado dos elementos fundamentales: elegir el momento en el que hacer los cambios de neumáticos y el propio pilotaje del español.

Alonso se quejaba al final de la carrera de que “siendo honestos”, la estrategia no ha sido la más adecuada porque no ha podido dar ninguna de las 58 vueltas sin tráfico, por lo que siempre ha estado metido en alguna pelea u otra.

La última, además, le ha costado un mejor resultado. Estaba intentando adelantar a Pastor Maldonado, cuando se desplazó en exceso fuera de la trazada óptima y pisó la zona sucia del asfalto, lleno de los ‘marbles’, las pelotillas de goma que sueltan los neumáticos, y perdió no sólo la opción de pasar al venezolano de Williams, sino una posición con Sergio Pérez, aunque ha podido recuperarla al final. Curiosamente, Alonso ha cometido un error contra los dos pilotos con los que disputó las dos primeras carreras del mundial. El ‘karma’ se le ha vuelto en contra, parece.

Más allá del error de estrategia -que también ha acusado Felipe Massa, decimotercero-, el rendimiento de este Ferrari sigue siendo un problema bastante serio. En este circuito, con largas rectas, la carencia de velocidad punta ha sido vital para un Alonso cuya mejor posición de carrera ha sido el tercer puesto circunstancial por las paradas en boxes de sus rivales.

Para Bahrein no llevarán mejoras, pero en los test de Mugello se verán obligados a mejorar si quieren mantener las opciones. Siguen vivos, pero no pueden sostenerse mucho más a este ritmo. Los dos puntos que ha cosechado el español en este GP son los que, en teoría y sobre el papel, podía conseguir con un monoplaza que dista mucho de lo que debería tener.

Mientras, el otro equipo propulsado por motores Ferrari, Sauber, ha acabado perdiendo comba por la degradación de neumáticos, pero han conseguido ponerse muy parejos con los monoplazas rojos. Para la estadística queda la primera vuelta rápida de su carrera para Kamui Kobayashi, que también es la primera de la historia de la escudería con licencia suiza.

Por detrás, HRT ha conseguido lo que quería: que sus dos pilotos acabasen. Pedro de la Rosa y Narain Karthikeyan se han visto beneficiados por un problema de Heikki Kovalainen, que ha sido último con su Caterham, pero sobre todo están satisfechos por la inmensa mejora que han conseguido en tres carreras.

«Nos vamos de aquí con la sensación de que hemos dado un salto importante y de que ya estamos en la lucha. El balance general es que hemos progresado en todos los aspectos: las paradas en ‘boxes’ cada vez son mejores, el ritmo va mejorando y el equipo está más compenetrado», destacaba muy sonriente el español, que aspira a luchar de manera más o menos continuada con los Marussia a partir de ahora.

China se despide con la primera victoria de la nueva era de Mercedes, la primera de las flechas plateadas desde 1955, cuando Juan Manuel Fangio ganó el GP de Italia, pero sobre todo con la certeza de que lo que sospechábamos es una realidad: este 2012 va a ser mucho más emocionante e imprevisible que el 2011. Tres vencedores distintos en las tres primeras carreras, un rendimiento muy igualado tanto en clasificación como los domingos, y la certeza de que en cada Gran Premio habrá espectáculo. Para la afición española, sólo hace falta que en Ferrari mejoren un poco para poder estar en la lucha.

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