Los Robots también sienten

Alemania fue una carrera no tradicional, aunque el 2012 nos está acostumbrando a ver rarezas y Hockenheim no quiso ser menos, la carrera no terminó con la bandera a cuadros, sino en las oficinas, y el podio no reflejó exactamente el final, solo fue una aproximación a el; no nos sorprendió, la incomprensible infracción de Vettel fue evidente y no merecía otro tratamiento.

Sin embargo, la actitud anormal y que no nos deja entender con exactitud que estamos viendo, fue otra y también la produjo Vettel, consecuencia de un tercer hecho para el desconcierto.

Hamilton no daba pie con bola, todo le estaba saliendo mal y terminó de la peor manera imaginable, el único coche que no cruzó la meta; pero ya muy atrasado y con un giro perdido con respecto a los dos primeros, se transformó en el más veloz en pista, imparable, tan es así que comenzó un acoso sobre Vettel, segundo en ese momento, que trajo como resultado que lo superara mostrando ser mucho más rápido que el Red Bull, incluso a partir de ahí se fue sobre Alonso con intenciones de pasarlo, cosa que no ocurrió por el ingreso a boxes del que luego sería el ganador.

Pero cual fue la actitud de Vettel; además de hacer lo imposible para evitar ser superado, incluso asumiendo riesgos innecesarios, gesticular con vehemencia contra Hamilton por tener la osadía de pasarlo en pista.

Y se impone la pregunta: ¿no hubiera sido conveniente para Vettel continuar a su ritmo? buscar los radios de giro ideal, frenar en la forma y en el sitio mas conveniente, manejar como si Hamilton no existiera, sin cerrarles puertas y sin sacrificar su eficiencia, que es lo que le hizo perder tiempo, no olvidemos que el hombre de MaLaren también tiene aspiraciones de campeón, su coche empezó a funcionar muy bien, la esperanza de conseguir algún punto, era razonable.

Parece que hombres como Vettel, preparados desde niños para destacarse en un deporte que exige tanta precisión, no fueron educados para saber perder; si el coche y las circunstancias son favorables, todo es simpatía y reciben con agrado las alabanzas, y hasta alguna crítica de producirse, esa personalidad desaparece cuando las cosas ya no son tan fáciles, y Vettel, en ese momento, ya sabía que contra Alonso no podía; en su torneo personal contra Webbe, sigue perdiendo.

Es una lástima, tanta vehemencia mal canalizada, solo genera riesgos, accidentes evitables, mucho trabajo de los comisarios y finales en los que las infracciones y sus penalizaciones, tiene una gran incidencia.

Los robotizaron, sin embargo no pudieron modelarles el carácter, por suerte les dejaron sus sentimientos, así sabemos que son hombres, pero podrían haberlos disciplinados, así disfrutaríamos mas del deporte.

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