Una victoria que casi vale un título

Dominio absoluto. Sólo se puede calificar así la victoria de Fernando Alonso en el Gran Premio de Alemania 2012. El piloto español ha demostrado que está en su mejor momento de forma, tal y como dijo en la previa de esta carrera, y a esto se ha unido la propia mejora de Ferrari, que a día de hoy tiene el monoplaza más completo de la parrilla, con permiso de los polémicos Red Bull, a los que la FIA ya tiene en el objetivo por las dudas que generan sus motores.

La salida de Fernando Alonso fue, como era de prever, digna de manual. El piloto asturiano sostuvo el primer puesto sin problemas, mientras por detrás Sebastian Vettel y Michael Schumacher se tanteaban en la lucha por el segundo puesto, con victoria parcial del supuesto heredero del káiser. De hecho, poco a poco el heptacampeón fue perdiendo comba con los de arriba, y su lucha comenzó más que por el segundo por sostener el tercer puesto, por el que tuvo que bregar con Jenson Button, que tardó unas pocas vueltas en deshacerse del Mercedes.

Quien sí tuvo problemas fue Lewis Hamilton, que pinchó a principio de carrera, continuando así la mala racha que lleva el equipo McLaren en esta temporada. El británico, como su ‘archienemigo’ Massa, tuvieron que realizar paradas imprevistas en boxes. En este caso, el brasileño de Ferrari perdió el alerón por un toque en la salida, por lo que su objetivo de acabar quinto se alejó demasiado pronto.

Hamilton, el invitado inesperado

Fernando Alonso intentó cultivar su victoria sobre una máxima, básica y completamente obvia, pero que no siempre funciona en las carreras: mantener la distancia con los perseguidores. Vettel y Button comenzaron, en el segundo stint de neumáticos, a recortar distancias con el de Ferrari, pero para Alonso le vino del cielo un aliado inesperado: el propio Lewis Hamilton. El inglés, que estaba rodando decimoséptimo e iba doblado por su incidente a principio de carrera, comenzó una irreal lucha con Vettel, al que le hizo perder mucho tiempo con respecto al líder. Bien es verdad que el de McLaren llevaba un ritmo muy superior, e incluso marcó vuelta rápida en esos momentos, pero el enfado que se llevó el vigente campeón fue monumental.

El ritmo de Hamilton provocó que intentara acabar de desdoblarse con respecto a Alonso, que acabó viéndose en plena defensa con un piloto que no estaba luchando con él. El ansia de competitividad de Hamilton provocó esta rocambolesca situación, que como segunda consecuencia provocó que Button y Vettel se acercasen aún más, hasta que el campeón de 2009 montó su segundo juego de neumáticos duros para llegar hasta el final de la carrera. Justo después, Alonso y Vettel entraron juntos a boxes para realizar sus segundos cambios de neumáticos, pero lejos de ganarle la posición a Alonso, fue el de McLaren el que le ganó la posición al de Red Bull. El ritmo de Button ya hacía pensar que iba a ser el principal rival del español por la victoria.

Button hace sudar al líder

Habiéndose deshecho ya de Vettel, Button comenzó a volar hacia Alonso. El piloto inglés, que hasta el momento no había pasado su mejor época, se colocó a tiro de DRS en apenas cuatro vueltas, y a Alonso le comenzaron a acechar fantasmas de carreras anteriores. Llegó a estar a algo menos de cuatro décimas, pero la irrupción de los doblados, y la mejora de rendimiento de los neumáticos del español, le permitieron separarse lo suficiente como para que la amenaza de Button por los retrovisores se hiciera cada vez más pequeña.

Entre uno y otro comenzaron a hacerse la goma, y al final Button se vio obligado a luchar con Vettel. No sin polémica, el de Red Bull pasó al de McLaren, aunque por fuera de la pista. En apenas unas horas, la FIA investigó dos veces a la escudería de las bebidas energéticas: primero por sus mapas en los motores, y después por esta acción de Vettel. Ahora mismo, el segundo puesto de Vettel es aún provisional.

En cualquier caso, esta victoria de Alonso es el mayor premio posible. Después de las victorias de Malasia y Valencia, esta ha sido la única en la que no ha tenido que sufrir de más, ni se ha visto perjudicado ni ayudado por las condiciones climáticas. Ahora mismo, Alonso está en condiciones de declararse máximo favorito por el título, y de momento no hay quien le tosa.

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