La política, de nuevo, empañando el espectáculo de la F1
<!--:es-->Como una autentica farsa podría calificarse lo ocurrido este fin de semana en Silverstone, con los jefes de equipo discutiendo por aspectos demasiado técnicos, que lo único que consigue es añadir más confusión a un cambio de normas a mitad de temporada.<!--:-->
Como una autentica farsa podría calificarse lo ocurrido este fin de semana en Silverstone, con los jefes de equipo discutiendo por aspectos demasiado técnicos, que lo único que consigue es añadir más confusión a un cambio de normas a mitad de temporada.
La discusión entre los jefes de equipo, escenificada en Horner y Whitmarsh el viernes en la rueda de prensa de la FIA, ha provocado un nuevo escándalo en la F1. El problema con los gases de escape hacia el difusor en la fase de frenada ha dejado, de nuevo, a la Fórmula 1 en mal lugar ante los aficionados.
Una discusión en un plano tan técnico no debería haber salido de los despachos de la FIA, porque únicamente se logra confundir a los aficionados. Lo que tendría que haber hecho la FIA es llevar la discusión al grupo de trabajo de F1 y lograr un consenso allí sobre este tema.
Hasta ahora lo único que han logrado es modificar las reglas de juego a mitad de temporada y no contentos con eso se sacan de la manga una excepción específica para uno de los fabricantes de motores a espaldas del resto de los implicados. Si, tal y como expone Horner, afecta gravemente a la fiabilidad de sus coches, lo lógico hubiese sido informar al resto de equipos y fabricantes de motores para que expusiesen sus alegaciones.
Al final se vuelve al punto de partida, todos acatan la norma que impide pasar de un 10% de gases en fase de frenada a 10.000 revoluciones y un 20% a 18.000 revoluciones. El tema se seguirá discutiendo en el grupo de trabajo de la F1, el sitio de donde nunca debió salir.
Tras la sesión de clasificación, donde los coches de Red Bull no han tenido excepción alguna, el RB7 volvió a ser el coche más rápido en pista, aunque la diferencia con sus perseguidores se ha reducido drásticamente. Webber logró la pole aventajando en sólo 32 milésimas a Vettel, pero la parte fundamental es que Fernando Alonso ha terminado a 1 décima.
De momento habrá que espera a ver que pasa en carrera, la pole dejó una extraña sensación, por una parte parece que Ferrari se ha acercado mucho a Red Bull, por otra que Mercedes y McLaren se han descolgado irremediablemente.
Pero las posiciones de clasificación podrían ser menos reales de lo que parece, sólo pudimos ver un intento en la Q3 por culpa de la lluvia que comenzó a caer en Silverstone y que obligó a los 10 pilotos a abortar su segundo intento. La peor parte se la llevó Hamilton que salió con gomas usadas en su primer intento y mañana tendrá que salir desde la décima posición.
A su compañero de equipo Jenson Button no le fue mucho mejor, mañana saldrá quinto y aprovechó tras la carrera para quejarse: "No sé donde se ha ido nuestro ritmo, pero puedo hacerme una idea", dijo el británico con ironizando sobre que la nueva normativa les perjudica claramente.
Su jefe de filas, Martin Whitmarsh, dijo a la BBC: "Los que terminen delante probablemente estarán contentos, los que estén en desventaja, no. Y Ferrari parece salir de la reunión más sonriente que otros", exponía tras la reunión de los jefes de equipo.
Sin importar quien tiene razón en este asunto, lo que habría que plantearse es que sentido tiene poder cambiar las normas a mitad de temporada y cuales son los beneficios que realmente aporta a los aficionados, porque sin ellos la F1 no es nada. Con este planteamiento por donde se tendría que empezar es por prohibir tajantemente este tipo de actuaciones.
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