Tres campeones sin rumbo en el Campeonato de Fórmula 1 2009
Los aficionados que asistieron a Silverstone se encontraron con el vuelo en caída libre de los tres pilotos que ganaron el título mundial en los últimos cuatro años: Fernando Alonso, Kimi Raikkonen y Lewis Hamilton, los tres realizando una pésima temporada. "Mi duelo con Hamilton puede haber...
Los aficionados que asistieron a Silverstone se encontraron con el vuelo en caída libre de los tres pilotos que ganaron el título mundial en los últimos cuatro años: Fernando Alonso, Kimi Raikkonen y Lewis Hamilton, los tres realizando una pésima temporada.
"Mi duelo con Hamilton puede haber divertido a la gente, pero no a nosotros, ya que estábamos luchando por el 16 y 17 puesto en pista, algo que a para ningún piloto puede tener la más mínima gracia", admitió con brutal realismo el piloto español.
El momento culminante de esa lucha fue entre la vuelta 30 y la 32, cuando Hamilton, en medio de la ovación del público, adelantó a Alonso. Pero la cosa no iba a quedar así, en la ronda siguiente, en la recta opuesta a la principal, el español devolvió la gentileza y se quedó otra vez con la 16 posición.
El problema fue que ambos, sucesivamente, fueron superados por Nelsinho Piquet, quien terminó la carrera decimosegundo, en el que fue su mejor resultado desde que comenzó el certamen y jamás había conseguido terminado por delante de su compañero. Para más inri, Fernando fue adelantado por el Force India de Fisichella (terminó décimo) cuando Heidfeld dejó la puerta abierta más ocupado por evitar que pasase Alonso.
"En realidad, vine a correr a Silverstone por diversión aunque mi decimo cuarta posición al final es engañosa, debería haber terminado entre sexto y octavo, pero hice una mala salida, tal vez por culpa de las gomas duras que monté para el primer tramo", explicó.
Hamilton, quien también terminó en los últimos puestos, se exhibió al final de la carrera, delante de la tribuna principal, en un trompo al "estilo Indianápolis", cuya espectacularidad alivió algo la amargura de sus simpatizantes, que lo vieron una vez más en los últimos puestos, y ya van 3 veces consecutivas que no consigue pasar la Q1.
Algo más por delante de ambos, pero no mucho, se colocó Raikkonen, octavo al finalizar otra de esas carreras para el olvido que tanto frecuenta últimamente el finlandés. "Tuve el problema de siempre, con las gomas duras no tenía adherencia y por eso me pasaron Button y Trulli", explicó el Kimi.
En realidad, esos mismos neumáticos duros que llevaba Raikkonen son los que montó Felipe Massa, quien para dificultar todavía más las cosas salía con 20 kilos más de combustible, pero el brasileño apeló a sus mejores maniobras y logró un honorable, aunque no fantástico, cuarto puesto.
Raikkonen había ilusionado con una buena salida (algo raro en él que siempre se queda dormido, y se había colocado quinto) y antes de la primera parada en boxes, tras superar a Kazuki Nakajima, era cuarto, pero a partir de allí empezó a perder posiciones y a desaparecer de la carrera.
Alonso se fue de Silvestone sin un solo punto y contabiliza un total de 11 puntos en la clasificación de pilotos donde es noveno. Su mejor puesto esta temporada ha sido quinto, logrado por dos veces en Australia y en España. Décimo es Raikkonen sumó solo un punto y acumula 10 en las ocho carreras disputadas, con su tercer puesto en Montecarlo como mejor carrera de 2009. Y Hamilton por su parte es decimo primero con 9 puntos. Al igual que Fernando salió de Silverstone sin un mísero punto y su mejor puesto esta temporada fue la cuarta plaza lograda en Bahrain.
Vaya trio de ases, en ocho carreras han visto el podio de lejos. Y toda la culpa la tienen sus escuderías que no les han dado un buen monoplaza, pero cuando ganaban ellos eran los grandes artífices de la victoria y su escudería un mero accesorio. Algunos han querido ver, sobre todo en Alonso, al mago de la pista, algo a lo que ha contribuido mucho que algunos periodístas repitiesen hasta la saciedad su nombre a todas horas alabando las cualidades de su pilotaje. Incluso algunos le veían como el sucesor de Michael Schumacher.
Cierto es que le ganó dos campeonatos, eso si con un monoplaza bastante mejor que el Ferrari de esos años, pero el Kaiser mantenía su dignidad de campeón del mundo finalizando en 2005, donde las carreras eran monopolizadas por McLaren y Renault, en tercera posición, subiendo 5 veces al podio y ganando 1 carrera. En el año de su retirada 2006, Schumi lograba el subcampeonato, subiendo al poido en 12 ocasiones y logrando 7 victorias.
Desde aquí quiero recordales una cosa a esos tres Campeones de Fórmula 1, los monoplazas no sólo son cuestión de los ingenieros el aporte de los pilotos es fundamental para lograr victorias, un coche construido sin contar con la forma de pilotar de quién se va a poner al volante está destinado al fracaso.
"En realidad, vine a correr a Silverstone por diversión aunque mi decimo cuarta posición al final es engañosa, debería haber terminado entre sexto y octavo, pero hice una mala salida, tal vez por culpa de las gomas duras que monté para el primer tramo", explicó.
Hamilton, quien también terminó en los últimos puestos, se exhibió al final de la carrera, delante de la tribuna principal, en un trompo al "estilo Indianápolis", cuya espectacularidad alivió algo la amargura de sus simpatizantes, que lo vieron una vez más en los últimos puestos, y ya van 3 veces consecutivas que no consigue pasar la Q1.
Algo más por delante de ambos, pero no mucho, se colocó Raikkonen, octavo al finalizar otra de esas carreras para el olvido que tanto frecuenta últimamente el finlandés. "Tuve el problema de siempre, con las gomas duras no tenía adherencia y por eso me pasaron Button y Trulli", explicó el Kimi.
En realidad, esos mismos neumáticos duros que llevaba Raikkonen son los que montó Felipe Massa, quien para dificultar todavía más las cosas salía con 20 kilos más de combustible, pero el brasileño apeló a sus mejores maniobras y logró un honorable, aunque no fantástico, cuarto puesto.
Raikkonen había ilusionado con una buena salida (algo raro en él que siempre se queda dormido, y se había colocado quinto) y antes de la primera parada en boxes, tras superar a Kazuki Nakajima, era cuarto, pero a partir de allí empezó a perder posiciones y a desaparecer de la carrera.
Alonso se fue de Silvestone sin un solo punto y contabiliza un total de 11 puntos en la clasificación de pilotos donde es noveno. Su mejor puesto esta temporada ha sido quinto, logrado por dos veces en Australia y en España. Décimo es Raikkonen sumó solo un punto y acumula 10 en las ocho carreras disputadas, con su tercer puesto en Montecarlo como mejor carrera de 2009. Y Hamilton por su parte es decimo primero con 9 puntos. Al igual que Fernando salió de Silverstone sin un mísero punto y su mejor puesto esta temporada fue la cuarta plaza lograda en Bahrain.
Vaya trio de ases, en ocho carreras han visto el podio de lejos. Y toda la culpa la tienen sus escuderías que no les han dado un buen monoplaza, pero cuando ganaban ellos eran los grandes artífices de la victoria y su escudería un mero accesorio. Algunos han querido ver, sobre todo en Alonso, al mago de la pista, algo a lo que ha contribuido mucho que algunos periodístas repitiesen hasta la saciedad su nombre a todas horas alabando las cualidades de su pilotaje. Incluso algunos le veían como el sucesor de Michael Schumacher.
Cierto es que le ganó dos campeonatos, eso si con un monoplaza bastante mejor que el Ferrari de esos años, pero el Kaiser mantenía su dignidad de campeón del mundo finalizando en 2005, donde las carreras eran monopolizadas por McLaren y Renault, en tercera posición, subiendo 5 veces al podio y ganando 1 carrera. En el año de su retirada 2006, Schumi lograba el subcampeonato, subiendo al poido en 12 ocasiones y logrando 7 victorias.
Desde aquí quiero recordales una cosa a esos tres Campeones de Fórmula 1, los monoplazas no sólo son cuestión de los ingenieros el aporte de los pilotos es fundamental para lograr victorias, un coche construido sin contar con la forma de pilotar de quién se va a poner al volante está destinado al fracaso.
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