Impotencia y frustración de Vettel y Ferrari
Sebastian Vettel acabó demasiado pronto el Gran Premio de Baréin. Ni siquiera tomó la salida: en la vuelta de formación escuchó cómo la unidad de potencia de su SF16-H se rompía y una humareda blanca salía del escape. En el box del equipo rojo, manos a la cabeza, gritos irreproducibles tanto en italiano como en español e inglés y un sudor frío ante la bronca que iban a recibir y que, al final, se quedó en nada. Por segunda carrera consecutiva, al menos uno de sus dos coches se quedaba fuera de c