Un pasado brillante y un futuro incierto
Siempre fue un piloto que generó discusiones, siempre rodeado de polémica, no bastaron siete campeonatos de F1 y lograr la victoria en 91 Grandes Premios para consagrarlo, ni haber sacado rivales afuera de la pista para defenestrarlo. Pero parece que un halo de mala suerte de la acompaña esta temporada, cinco abandonos en siete carreras pueden acabar con su paciencia.
Siempre fue un piloto que generó discusiones, siempre rodeado de polémica, no bastaron siete campeonatos de F1 y lograr la victoria en 91 Grandes Premios para consagrarlo, ni haber sacado rivales afuera de la pista para defenestrarlo.
Despertó fanatismos, a favor o en contra, nunca se permitió la equidistancia; fue genio o basura, para los fanáticos de la F1 (entre los que me encuentro) nunca fue un piloto con virtudes o con defectos, fue todo uno o todo otro.
Será su personalidad. Y la historia sigue, para Schumacher, aparentemente, no existen las aproximaciones. Tuvo algo: siempre fue más rápido que su coche, el haber sido campeón con Benetton o haber sacado a Ferrari del pozo y repetir la historia lo demuestra.
¿Sigue siéndolo? Dos terceros puestos en clasificación, junto con la vuelta rápida en Mónaco harían pensar que sí.
De los que están hoy en pista: ¿Es el mas lento? No parece: Weber, Massa o Senna con coches competitivos, y por nombrar algunos, lo aventajan.
¿Es el más conflictivo? Grosjean y sus salidas, Kobayashi hace de las suyas, Pérez y su prepotencia (vehemencia que le llaman), responden la pregunta.
¿Es el único que comete errores o el que más los comete? En esto la lista que lo supera es muy extensa, son casi todos; para abreviar, nombremos a los pocos que, este año, no se equivocan: Alonso, Vettel, Raikkonen y no se si se me escapa alguno.
¿Y ahora tiene algo? Un pasado brillante y un presente que no se le equipara. Para sus defensores, lo primero, sigue siendo el heptacampeón de este deporte. Para los que lo detestan, lo segundo, algo que se atribuye a sus años.
Claro, sigue siendo Schumacher, sin grises, es dios o demonio, parece que su estigma y lo que no se le perdona, es el haber acumulado calendarios. Y a la gente, a sus defensores y a sus detractores, les gusta comparar. A todos los comparan con sus rivales, a él con su historia.
Y la historia es su fuerte: ¿querrá volver a los inicios de la F1 cuando los ganadores tenían mas de 40? Fangio ganó su último Gran Premio con 46 años y 41 días.
¿Qué ocurrirá? Este año o el que viene, algún día en definitiva, se retirará, y ese día no faltarán quienes, indignados, pregunten por qué lo hizo ... y tal vez tengan razón, no va a ser lo mismo la F1 sin Schumacher.
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