Aunque las fábricas de las escuderías de F1 están en plena ebullición dando el último empujón a los monoplazas de la temporada 2011, los pilotos aprovechan para relajarse y disfrutar de la tranquilidad en los lugares más apartados, lejos del bullicio. Y esa era la idea de Fernando Alonso a su llegada a la isla de Porto Santo.
La pequeña isla, situada al nordeste de Madeira, sobresale por su espléndida playa de casi 10 kilómetros con un clima seco que permite disfrutar de la playa durante todo el año. Probablemente ese fue el reclamo que llevó allí al piloto de Ferrari y su esposa Raquel del Rosario.
Pero tras aterrizar en Porto Santo en un jet privado, el asturiano se encontró con un grupo de periodistas que le seguían por la terminal, lo que hizo que Fernando pidiese que respetasen su vida privada y en el caso de que viese algún fotógrafo durante su estancia se iría y diría que Porto Santo "es un desastre".
Alonso se acercó a los periodistas y les dijo: "Chicos, al primer fotógrafo o cámara que vea estos días, me marcho al día siguiente y diré a todo el mundo que Porto Santo es un desastre. ¿Vale? Por favor, dejadme tranquilo. Sino, mañana mismo me voy y todo el mundo sabrá que Porto Santo ... ¿Vale?".
Y en el país vecino no se lo han tomado demasiado bien, llegando a acusar a Fernando de hacer chantaje. Pero el problema de la prensa rosa es que no sabe donde está el límite. Cuando los famosos venden sus exclusivas y se prestan al juego de la prensa rosa no parece razonable que tengan derecho a quejarse.
Obviamente no es el caso de Alonso, que siempre ha intentado mantener al margen su vida privada de su carrera como piloto. Por no hablar de que atiende a los medios deportivos religiosamente en cada Gran Premio y demás actos oficiales. No parece muy descabellado pedir que se respete su intimidad cuando está de vacaciones.
Alonso en busca de la tranquilidad de Porto Santo
<!--:es-->Aunque las fábricas de las escuderías de F1 están en plena ebullición dando el último empujón a los monoplazas de 2011, los pilotos aprovechan para relajarse y disfrutar de la tranquilidad en los lugares más apartados, lejos del bullicio. Y esa era la idea de Fernando Alonso a su llegada a la isla de Porto Santo.<!--:-->
Aunque las fábricas de las escuderías de F1 están en plena ebullición dando el último empujón a los monoplazas de la temporada 2011, los pilotos aprovechan para relajarse y disfrutar de la tranquilidad en los lugares más apartados, lejos del bullicio. Y esa era la idea de Fernando Alonso a su llegada a la isla de Porto Santo.
La pequeña isla, situada al nordeste de Madeira, sobresale por su espléndida playa de casi 10 kilómetros con un clima seco que permite disfrutar de la playa durante todo el año. Probablemente ese fue el reclamo que llevó allí al piloto de Ferrari y su esposa Raquel del Rosario.
Pero tras aterrizar en Porto Santo en un jet privado, el asturiano se encontró con un grupo de periodistas que le seguían por la terminal, lo que hizo que Fernando pidiese que respetasen su vida privada y en el caso de que viese algún fotógrafo durante su estancia se iría y diría que Porto Santo "es un desastre".
Alonso se acercó a los periodistas y les dijo: "Chicos, al primer fotógrafo o cámara que vea estos días, me marcho al día siguiente y diré a todo el mundo que Porto Santo es un desastre. ¿Vale? Por favor, dejadme tranquilo. Sino, mañana mismo me voy y todo el mundo sabrá que Porto Santo ... ¿Vale?".
Y en el país vecino no se lo han tomado demasiado bien, llegando a acusar a Fernando de hacer chantaje. Pero el problema de la prensa rosa es que no sabe donde está el límite. Cuando los famosos venden sus exclusivas y se prestan al juego de la prensa rosa no parece razonable que tengan derecho a quejarse.
Obviamente no es el caso de Alonso, que siempre ha intentado mantener al margen su vida privada de su carrera como piloto. Por no hablar de que atiende a los medios deportivos religiosamente en cada Gran Premio y demás actos oficiales. No parece muy descabellado pedir que se respete su intimidad cuando está de vacaciones.