Siete Coches (Crónica del GP de Australia)

Aproximadamente 150 días han pasado desde aquel momento en la historia donde la formula 1 demostró que su campeonato sólo se lo lleva quien lo merezca. Un atípico gran premio de Australia fue el inicio de una nueva etapa en la máxima categoría del apasionante mundo tuerca. Atípico debido a que en función del espectáculo se eliminó el portentoso control de tracción, junto con el freno a motor, lo cual, entre otras cosas, va a explotar el límite de la sensibilidad y técnica en los pilotos.
La pretemporada estuvo llena de anécdotas, pendientes (el espionaje), pruebas, etc. Todo en función de mantener prendida esa competitiva llama entre Ferrari y Mclaren, los cuales ante el mundo entero se muestran como los candidatos más factibles a la corona al margen del desarrollo de equipos como BMW, Toyota, Honda y de lo que pueda hacer Renault ahora con el regreso de su estrella Fernando Alonso. Pero todo quedó en las especulaciones (Cómo la mayoría de cosas en este deporte), clasificaron nueve coches, pero la línea de meta solo fue cruzada por siete. El circuito de Albert Park literalmente se “devoró” a más de dos tercios de los monoplazas que disputaron la prueba, entre estos a los aclamados Ferrari F2008.

Las cinco luces se extinguieron, la más que nada conflictiva primera curva se llevó las aspiraciones de continuar en carrera a tres autos, entre ellos el local Mark Webber (Red Bull), presas todos del ímpetu y la falta del control de tracción cuya víctima principal fue el Brasileño de Ferrari, Felipe Massa. Lewis Hamilton (Mclaren) con una maniobra a lo Schumacher, cuidó la cuerda y se mantuvo primero, mientras que atrás los cambios no eran tan importantes a excepción de la asombrosa escalada del Campeón del mundo que a pesar de salir décimo quinto logró alcanzar la octava posición. La carrera continuó y vuelta tras vuelta, uno a uno, los coches la iban abandonando.
Lo que empezó cómo la temporada Ferrari se esfumó, primero fue Massa que luego del encuentro con David Coulthard (Red Bull) parecería haber salido bien librado, pero a vuelta siguiente el coche no dio más. Luego, a escasas vueltas del final, la segunda F2008 comenzó con un sonido extraño que prontamente la llevó al abandono, dejando los primeros diez puntos del campeonato sobre la mesa a favor de Mclaren. Y sí la bandera a cuadros cayó sobre el Británico de las “discordias”, segundo llegó Nick Heidfield, cuyas expectativas estaban al margen de su compañero Robert Kubica el cual abandonó a pocas vueltas del final. En tercer puesto, y esto sí que hay que resaltarlo, llegó el hijo de quien se llevara el primer triunfo en Australia allá por 1985, Keke Rosberg. La nueva generación Nico Rosberg hizo una carrera excepcional y rompió cualquier expectativa.
De igual forma, cabe destacar que a pesar de todo lo mal que se ha hablado sobre el rendimiento del Renault F27, Fernando Alonso demostró con su cuarto puesto, llegando incluso delante de Heikki Kovalainen, que el 2008 es un año a pelear por el campeonato. Asimismo el Sebastien Bourdais, pudo terminar y llevarse cinco puntos, pero increíblemente a dos vueltas del final, fundió motor, lo cual lo relegó al séptimo lugar de clasificación gracias a que ya había recorrido más del 90% de la distancia recorrida por Lewis, como igual le sucedió a Kimmi que clasifió noveno y último. Es muy sabido que Ferrari ya debe estar en Malasia dispuesto a jugárselas todas y recobrar todo lo que hoy perdió, por su parte Mclaren con esta ventaja tomará las cosas con más calma, lo cual que pocas, es mucho más fácil que lo que le espera al cavallino.

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