Campeón por Justicia (Crónica del GP de Brasil)

Creía que la vida es injusta, ahora ya no se qué pensar. Siguiendo el GP anterior donde la justicia se hizo presente, hoy se presentó con más fuerza que nunca al coronar a Kimi Raikkonen como el indiscutido campeón Formula 1 2007.

Italia festeja como si fuera el año 2000, luego que a mitad de temporada, la prensa decía que Kimi estaba “quemado” y prácticamente fuera de la escudería. Estos hechos solo pasan en casos excepcionales, quien hubiera pensado que el menos opcionado se llevaría el título?

Prácticamente las previsiones de campeonato eran de Hamilton, practicas libres impecables, clasificación muy buena en concordancia a su nivel de combustible y con la anticipación de tener un motor nuevo y puesto a punto sólo para esta carrera. La parrilla de salida presentaba a Massa, dueño de casa, en la punta seguido de Hamilton, Raikkonen y Alonso que no tuvo buenas prestaciones durante el fin de semana pero su mente estaba a la expectativa de lo inesperado.

Los semáforos se apagaron, y como toda la temporada, las emociones en la primera curva estuvieron a la orden del día, Massa se cierra por delante de Hamilton cuidando la cuerda momento aprovechado por Raikkonen para buscar el primer lugar pero no lo logra, a esto Lewis pierde concentración y tracción permitiendo que Alonso tome su lugar, cosa que descontrola aun más al británico haciéndole bloquear al extremo y saliendo forzándolo a una salida de pista que lo relega a la octava posición, -corrió con suerte-.

Vueltas más tarde el público se levantaba de sus asientos al ver como las marchas del Mclaren se trababan haciendo que el hasta hoy puntero del campeonato quedaba en decimoctava posición. Es ese el momento en que se hacía justicia, dejando el campeonato a Raikkonen o Alonso. Los pits stop llegaron, BMW con Kubica eran los primeros luego, de la punta, Massa y Raikkonen a tiempo que Hamilton se ubicaba decimoprimero cambiando radicalmente su estrategia a tres paradas con el fin de que remonte las posiciones posibles, el resto se lo tiraban a la suerte.

Si bien luego de la primera entrada a boxes Massa continuaba liderando la carrera, en la segunda etapa las cosas cambiaron, -como era más lógico- su compañero Kimi Raikkonen tomaba su lugar y se enrumbaba al triunfo. Alonso que en principio de carrera se mostraba competitivo, decayó durante el transcurso de la carrera a punto de ver peligrar su posición con Kubica, que tenía una estrategia de tres paradas, y aunque se recuperó no podía seguir el tren de carrera impuesto por los bólidos rojos, situación que lo forzó a resignarse en el tercer puesto “para ver qué pasa” según sus declaraciones luego de la carrera.

Y así, pese a la remontada extraordinaria, Lewis Hamilton no pudo avanzar más allá del séptimo lugar atrás de los BMW y el Williams de Rosberg que dieron espectáculo a final de carrera al sobrepasarse uno a otro al extremo de toparse y despistarse en defensa de las posiciones.

Cayó la bandera a cuadros, y los comentaristas alrededor del mundo nombraban al nuevo campeón, los tifosis no lo podían creer, el equipo era un derroche de alegría, y el finlandés sonreía dejando a un lado su apodo para aceptar una corona que le ha sido esquiva en más de una oportunidad y que lo ponía en lo más alto del deporte tuerca. Se hizo justicia, ganó quien lo merecía fuera de espionajes y polémicas, Hamilton cometió, cuando menos lo necesitaba, los errores que todos esperábamos al ser debutante, y Fernando Alonso que llego tercero detrás de Felipe Massa, se quitaba un peso de encima y celebraba el campeonato de Kimi junto a una victoria emocional y personal sobre Lewis y el equipo Mclaren.

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