A la espera de una ayuda del cielo

O llueve, o Fernando Alonso lo tendrá muy complicado para convertirse en tricampeón del mundo. El piloto español no lo tendrá nada fácil, después de una clasificación que estuvo copada por los auténticos protagonistas de las dos últimas pruebas del Mundial: los McLaren. Lewis Hamilton se despedirá del que ha sido su equipo desde la primera posición de la parrilla, confirmando las buenas sensaciones mostradas en los entrenamientos libres.

Junto al piloto que más poles ha conseguido esta temporada, siete, partirá un Jenson Button que quiere resarcirse de unas actuaciones bastante grises. La tercera posición de la parrilla ha sido para un Red Bull, pero no el esperado. Mark Webber será el que parta al frente de la segunda fila de parrilla, por delante del líder del Mundial y máximo favorito al título. Vettel, cuya cara después de la clasificación daba muestra de su incredulidad, lo tiene razonablemente fácil para proclamarse campeón este domingo, siempre y cuando Fernando Alonso no deje de nuevo una actuación estelar… y si puede ser con agua, mejor.

Esa será la mejor ayuda que pueda recibir Fernando Alonso, junto a un cable que debe echarle su compañero, un Felipe Massa que de nuevo ha mostrado su mejor versión y ante su público. El subcampeón del mundo de 2008 tratará de convertirse en un ‘Petrov’ para Vettel, lo mismo que el ruso lo fue para Alonso en Abu Dabi 2010.

La presencia del brasileño junto al alemán será un motivo de preocupación para él, en un fin de semana en el que ya ha dejado muestras de una cierta intranquilidad. Massa llega en un momento dulce de confianza, después de varias carreras en ascenso y recordando al piloto que antaño peleaba por victorias. Alonso necesita circunstancias extrañas, lío y, si puede ser, lluvia, para poder remontar a Vettel.

De las dudas a las confirmaciones

Las precipitaciones quisieron ser protagonistas de la clasificación desde antes que se diera el banderazo. Todos los equipos miraban hacia el cielo para comprobar si, realmente, las cambiantes previsiones se cumplían. Una nube descargó con fuerza sobre el circuito de Interlagos, por lo que el asfalto se convirtió en una auténtica pista de patinaje.

La Q1 comenzó con muchas dudas, los pilotos de la parte trasera de la parrilla peleando por mantener el coche en pista y los punteros esperando a que se secara. En cuanto Hülkenberg se atrevió a salir con intermedios y la pista mejoró, todos sacaron los neumáticos de seco y se pudo disputar la primera tanda con total normalidad… más o menos. Y es que justo al final, cuando restaban unos 3 minutos, Romain Grosjean embistió por detrás a Pedro de la Rosa, rompiendo su propio alerón delantero y acabando con sus opciones.

De hecho, fue el eliminado junto a los tres equipos de atrás. El enfado del piloto español, en la que probablemente sea la última clasificación para el casi desaparecido HRT, era notable, y de hecho verse superado por su compañero Narain Karthikeyan da muestra de en qué condiciones quedó la parte trasera de su monoplaza.

En cuanto se secó la pista, las condiciones se normalizaron… y ahí Ferrari empezó a sufrir de lo lindo. De hecho, Fernando Alonso y Felipe Massa entraron en la Q3 noveno y décimo, respectivamente, después de un final de la Q2 en la que sostuvieron el aliento por si les mejoraban los pilotos de detrás. Demasiada presión para el equipo donde se encuentra el aspirante a campeón, que sin embargo se mostraba resginado ante esta situación, por desgracia para él nada desconocida.

En la sesión definitiva, Alonso en ningún momento se vio con fuerzas para pelear ya no por la pole position, sino siquiera por las primeras filas. Entre él y Vettel no sólo se coló su compañero Massa, sino también Pastor Maldonado y Nico Hulkenberg. El venezolano fue investigado por saltarse el pesaje de la FIA, lo que ya le costó una reprimenda a Webber en el pasado Gran Premio de Estados Unidos, y como es el tercer castigo de este tipo para él, le endosaron diez posiciones de castigo.

Esto provocó que Alonso ganara una plaza en la parrilla, por lo que saldrá séptimo y no octavo como su tiempo le había dado. En cualquier caso, arrancar desde la cuarta fila de la parrilla no era lo esperado por los aficionados, pero sí para el asturiano, que no dudó en recordar que se ha subido al podio de las últimas carreras saliendo desde posiciones parecidas.

Aunque se especuló en un principio con que Alonso llevara reglajes de lluvia -como, por ejemplo, Michael Schumacher-, el propio piloto asturiano confirmó que no, sino que apostaron por una gran carga aerodinámica delante o, lo que es lo mismo, una estrategia técnica pensada para una carrera en seco.

Sin embargo, no será suficiente hacer sólo un podio… a menos que Vettel falle. El alemán sólo necesita ser cuarto, haga lo que haga Fernando Alonso, para proclamarse campeón por tercer año consecutivo. Por su parte, el asturiano debe llegar a las posiciones de honor para tener opciones matemáticas.

Si acaba segundo, será campeón siempre que Vettel no llegue a meta octavo o mejor; si acaba tercero, Vettel no deberá superar la décima posición de la parrilla. Por ello, Alonso quería lío. Cuanto más, mejor. En río revuelto, pocos pescadores mejores que Alonso para alcanzar el éxito. Quedan 71 vueltas de infarto para que acabe la temporada 2012 de Fórmula 1.

Vettel parte como el gran favorito, pero Alonso promete dar batalla hasta el último instante, hasta el último metro. Son demasiados los precedentes que invitan a pensar en que sí se puede ganar el título saliendo desde tan atrás. ¿Podrá Fernando Alonso cumplir con la heroica llamada del destino, o se mantendrá la lógica y será Vettel el que desenfunde su dedo índice?