Los contratos de las estrellas deportivas y la firma de Hamilton

No es oro todo lo que reluce, posiblemente en los tiempos de crisis es cuando se agudizan los problemas, pero si algo ha demostrado la Fórmula 1 es que es capaz de encontrar soluciones ingeniosas para casi cualquier problema, ¿lo hará para su superviviencia?

Lewis Hamilton está en lo más alto de su carrera deportiva, completó la temporada 2020 sumando su séptimo título de Campeón del Mundo, lo que le iguala con el que había sido el piloto más laureado de la historia de la competición, Michael Schumacher.

A pesar de ello, el piloto británico está enfrascado en un tira y afloja con la escudería Mercedes a causa de su contrato, un tema que le ha dejado en una posición complicada. Sus alternativas son: Mercedes o no correr la próxima temporada. Sería una faena para el heptacampeón, pero tampoco sería un plato de buen gusto para la escudería, no creo que ninguno de ellos pueda ver una ventaja en que la situación terminase así.

A pesar de que el piloto lo ha negado, y que las negociaciones se están llevando en secreto, algunas filtraciones, o rumores, apuntan a que el problema está en que la cúpula de Daimler, propietaria de un tercio de la escudería, no está conforme en mantener el elevado salario de su piloto estrella, y menos con un contrato para las próximas cuatro temporadas. El importe del que se habla son 50 millones por temporada, un montante de 200 millones que en tiempos de pandemia se antojan complicados.

Precisamente ayer, el periódico El Mundo desvelaba el faraónico contrato de Leo Messi con el Barcelona, nada menos que 555 millones de euros repartidos en cuatro temporadas, a ritmo de 138 millones por temporada. Aunque es un contrato plagado de cientos de cláusulas que imponen condiciones para cobrar muchos de esos bonus, por el momento parece que el astro argentino tiene asegurado el 92% de ese contrato.

Cuando se sale a la calle a preguntar a la gente de a pié que opina de ese contrato, lo considera exagerado, casi obsceno. ¿Cómo puede cobrar tanto alguien por dar patadas a un balón? ¿Hizo lo correcto Bartomeu para retener al astro argentino? Pero cuando se aterrizan esos datos hay mucho más que rascar. Lo primero, como apuntaba Joan Laporta, Messi genera un tercio del total de los ingresos del Barcelona.

Recuperando el hilo del contrato de Hamilton, ¿tiene derecho a cobrar el heptacampeón a tener un contrato tal elevado? Desde mi humilde punto de vista, la respuesta sólo puede ser sí, un rotundo sí. Y no es sólo por los títulos que haya obtenido el piloto, sino que su estado de forma le hará estar en la lucha por unos cuantos títulos más.

Lo que no parece normal es que los pilotos tengan que estar luchando porque se les pague lo que es justo. Lo comentaba Jean Alesi la semana pasada, mientras Hamilton lucha por tener un contrato justo, los pilotos jóvenes están teniendo problemas para conseguir un asiento en la F1. Algo no funciona en el sistema de este deporte, algo no va bien cuando se trata del reparto del multimillonario negocio que se mueve detrás del Gran Circo.

Y es que la pandemia sólo ha puesto sobre la mesa un problema que se viene arrastrando de lejos y a pesar de los esfuerzos para limitar la cantidad de dinero que gastan los equipos no ha sido posible controlarlo.

Nunca he sido partidario de un control presupuestario, creo que eso limita la capacidad de este deporte que debería mostrar que es lo más avanzado que existe tecnológicamente. Por eso tampoco soy partidario de los motores V6, no hay más que ver la cara de Lewis Hamilton cuando Fernando Alonso pasó rodando con el ya viejo R25.

Otro punto a tener en cuenta cuando hablamos de Fórmula 1 es que hablamos de espectáculo. Bernie Ecclestone lo tenía claro, además de una competición de motor esto es un espectáculo, no en vano la carrera que más llama la atención es el Gran Premio de Mónaco, y claramente no es el mejor trazado para poner a prueba las capacidades tecnológicas de los monoplazas.

Pero todo esto debe estar sustentado por una buena base. Y esa base, como en cualquier empresa que se precie, debe ser tener un buen músculo financiero. No es comprensible una empresa que pierde dinero temporada tras temporada, por mucho que se hable de los valores intangibles de la exposición pública que supone la F1, que es mucha.

Esa exposición pública o ese altavoz de cartel visible mundialmente vale tanto como es capaz de recaudar, ni un sólo euro más. Y me parece ridículo tener equipos pequeños que deben aceptar los pilotos jóvenes de equipos grandes para poder sobrevivir financieramente.

Definitivamente, algo no funciona correctamente en la Fórmula 1. Stefano Domenicali tiene una tarea importante por delante, y no es hacer frente al coronavirus, sino volver a poner este deporte en el sitio que le corresponde por derecho propio. Y sí, como él mismo decía hace unos días, posiblemente el futuro de la F1 no esté en ser estandarte de la sostenibilidad en el planeta.

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