Rosberg, el último superviviente de Silverstone

Sebastian Vettel abandono Silverstone 2013Los abandonos de Hamilton y Vettel dejan en bandeja la victoria para Nico Rosberg y ayudan a que Alonso sume un podio que parecía imposible el sábado

Calificar de «explosiva» la carrera de Silverstone de este domingo no se iría tanto a lo literario como a lo literal. Los neumáticos reventados fueron, posiblemente, una de las imágenes con las que nos quedaremos cuando rememoremos la victoria de Nico Rosberg en el trazado británico. Los siete incidentes provocados por las Pirelli y el primer abandono por fallo mecánico de Sebastian Vettel en esta temporada han marcado una prueba completamente loca, y que ha acabado con el Mundial más apretado de lo que nadie hubiera pensado al iniciar la prueba.

Una prueba que arrancó de manera razonablemente previsible, excepto por un detalle: Fernando Alonso esta vez no realizó una de sus magistrales salidas. Ese papel se lo quedó un Felipe Massa desconocido, que después de todas las críticas que le están cayendo por sus accidentes, ha cuajado una actuación más que destacable. Alonso no solo no ganó posiciones, sino que perdió algunas en los primeros metros. Algo similar, y a esto ya estamos más habituados, le ocurrió a Mark Webber, que incluso tuvo un pequeño toque con Romain Grosjean -otro clásico- en la primera curva.

El primer incidente tardó poco en llegar. La carrera se iba calmando poco a poco, al menos por arriba, mientras Alonso luchaba, como siempre, por alcanzar ese sueño que era el podio. Lewis Hamilton lideraba razonablemente cómodo cuando de repente uno de sus neumáticos reventó. La alegría que vivieron los pilotos que le precedían se tornó en preocupación cuando, segundos después, Felipe Massa sufría un problema idéntico. Dos neumáticos saltando por los aires en apenas dos giros y, en medio de la sorpresa, un tercer coche, el de Jean Eric Vergne, sufrió otro reventón. El pánico empezó a cundir, los ceños en Pirelli se fruncían y los comisarios decidieron sacar el coche de seguridad, para evitar más incidentes y plantear, incluso, una posible suspensión de la carrera.

Esto sucedió cuando mejor estaba rodando Fernando Alonso. El piloto español decidió entrar en boxes antes que sus rivales, lo que le permitió auparse a la cuarta posición cuando el resto de pilotos empezaron a hacer sus primeras paradas. El temor ante un nuevo reventón estaba en el aire, mientras que Pirelli lo único que pudo hacer es recomendar a los jefes de los equipos que pidieran a sus pilotos que no pisaran demasiado las salidas de las curvas 4 y 5 donde, presumiblemente, se estaban rajando los neumáticos. No obstante, aún hubo tiempo para ver varios problemas más muy similares.

La suerte la da la espalda a Vettel

La carrera se reanudó y Sebastian Vettel parecía irremediablemente encaminado hacia una nueva victoria. Sin embargo, el guión de esta carrera aún tenía muchos giros que dar. Sebastian comandaba cómodamente, como se suele decir comúnmente, con el codo en la ventanilla. Por detrás, Nico Rosberg esperaba su oportunidad, con algo de cautela visto lo que le había ocurrido a su compañero, pero a la espera de un golpe del destino… que no tardó en aparecer.

Sebastian Vettel estaba a punto de entrar en meta, metía la sexta marcha… y algo salió mal. Su RB9 no le respondió en condiciones, y la caja de cambios se quedaba KO. Para sorpresa de propios y extraños, el líder tenía que dejar su monoplaza en la escapatoria para volver a boxes andando. Rosberg se encontraba con una sorprendente primera posición, y por detrás Alonso comenzaba a creer en un podio que cada vez se le estaba poniendo más a tiro. El consecuente coche de seguridad que tuvo que salir a pista para retirar el Red Bull provocó que el carrusel se juntara. Alonso rodaba octavo en ese momento, y apenas quedaban diez vueltas. Cuando Bernd Maylander, el piloto del ‘safety car’, se retiró, Alonso era octavo. Quedaban siete vueltas. Un final de locura.

Remontada de Alonso al sprint

Alonso llegó a final de carrera mucho mejor de lo previsto en cuanto a sus neumáticos y, como un francotirador certero, se colocó el podio en el punto de mira. Primero cayó Sergio Pérez, cuyo neumático trasero izquierdo reventó en las mismas narices de Alonso y que esquivó con un certero movimiento de volante a la derecha. Después fueron cediendo ante su imposible empuje Grosjean, Sutil, Raikkönen y Hamilton. Siete vueltas, cinco posiciones ganadas y un podio conseguido donde antes solo había unos pocos yermos puntos.

Algo similar realizó Mark Webber. De todos sus problemas al inicio de la carrera quedaron muy poco al final, y se colocó segundo a falta de unos pocos metros para el final. De haber durado una vuelta más la prueba, la victoria de Nico Rosberg se habría visto más que comprometida en favor del australiano, que en su última carrera en Silverstone conduciendo un Fórmula 1 ha sumado su quinto podio consecutivo.

Rosberg, Webber y Alonso conformaron un podio por el que muy pocos habrían apostado el sábado, y que supone que el Mundial se aprieta más de lo que a Sebastian Vettel le hubiera gustado. Nuevamente, Alonso ha tapado las carencias de Ferrari -de las que se quejó nuevamente tras la carrera- con una soberbia actuación y un podio que sirve para quedarse a 21 puntos del aún líder. Vettel ejercerá de anfitrión del Gran Premio de Alemania este próximo domingo. Entre medias, la FIA ha convocado una reunión urgente con Pirelli para llamarles al orden por lo sucedido este domingo. Se avecina tormenta para el fabricante italiano de neumáticos.