Vettel, un ciclo de éxitos sin fin en F1

Sebastian Vettel Helmut Marko 2013Lo ha vuelto a hacer. Sebastian Vettel ha ganado su cuarto título consecutivo y se coloca en el olimpo de la historia de la Fórmula 1, igualando ni más ni menos que a Alain Prost, uno de los pilotos más exitosos de su historia. No ha sido su año más fácil, pero tampoco el más difícil. No comenzó brillando, e incluso tuvo serios conflictos internos en su equipo, pero Vettel superó a todo y a todos y este 27 de octubre de 2013, un día antes del 83º cumpleaños de su buen amigo Bernie Ecclestone, consiguió los puntos necesarios para levantar su cuarto título.

¿Hasta dónde llegará Sebastian Vettel? Sólo el tiempo nos lo dirá, pero apunta a lo más alto. Heppenheim, su lugar de nacimiento, fue una fiesta por cuarto año consecutivo. El autobús de su club de fans fue la punta de bandera de millones de aficionados a este piloto, algunas veces demasiado orgulloso, otras veces demasiado inconforme, pero absolutamente genial. Hay quien ve descabellado compararle con algunos genios del pasado o del presente, pero sin duda él, Fernando Alonso, Lewis Hamilton o Kimi Räikkönen están un escalón por encima del resto.

Igualar a Alain Prost no es algo que se pueda tomar a la ligera, y Vettel lo ha hecho siendo más joven que el francés cuando este logró su primera victoria en la Fórmula 1. La juventud le convierte en la más firme apuesta de un engranaje como Red Bull, que ha conseguido batir a históricos equipos como Ferrari, McLaren o Williams en menos de una década como participantes en el campeonato. Vettel es el culmen de una estructura pensada para y por conseguir el más alto rendimiento deportivo. Estar de la mano de Red Bull no es garantía de triunfos, pero casi.

¿Sólo el coche?

«El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo». Esta frase, atribuida al novelista francés Albert Camus, sirve para entender por qué, a día de hoy, aún se cuestiona la calidad -como si eso fuera objetivamente mensurable- de un hombre que lleva cuatro campeonatos del mundo consecutivos y que no copa lo más alto de las listas de mejores pilotos que se realizan en medios de comunicación de medio mundo. Los detractores de Vettel utilizan un argumento muy recurrente: ‘es que sólo gana por el coche’. Como si el Ferrari de Schumacher en el primer lustro del siglo hubiera sido malo, o el Renault de Fernando Alonso en 2005 y 2006 no hubiera sido razonablemente superior.

Red Bull basa su éxito en una clave fácil hasta el absurdo: dotar a sus pilotos del monoplaza más competitivo posible. De hecho, el genio de Adrian Newey ha conseguido en este 2013, otra vez, diseñar un coche muy por encima de los de sus rivales, maximizando y estirando la normativa hasta el límite de la legalidad en muchos casos. Pero no sólo es el más competitivo en comparación con el resto de bólidos de la parrilla: es el que mejor se adapta a las características de su piloto líder. Y es que, por mucho que quieran declarar una igualdad entre sus pilotos, por los hechos se ha demostrado que su gran apuesta ha sido siempre Sebastian Vettel. Mark Webber deja la Fórmula 1 hastiado de ser el sacrificado siempre para maximizar a su compañero. Los más puristas ven esto injusto. Lo cierto es que Vettel se lo ha ganado por méritos propios.

Un ciclo sin fin

La temporada 2013 marca el fin de una era: la de los V8 en la Fórmula 1. Los cambios en la normativa hacen que la temporada 2014 se presente como una de las más interesantes de los últimos años, sobre todo por la incertidumbre con la que se presenta. Una de las grandes dudas es ver cómo se adaptará Vettel y Red Bull a las novedades. El resto de pilotos y equipos ven abierta una puerta a la esperanza: quien sepa crear mejor su monoplaza de cara a los cambios, golpeará dos veces. Si lo hacen antes que Red Bull, podrán acabar con un ciclo que, a día de hoy, parece imposible de acabar.

Para Vettel también habrá cambios importantes en 2014. Además de los técnicos, estrenará compañero, Daniel Ricciardo, por primera vez desde que ascendió a Red Bull. El joven piloto australiano es el primero después del alemán que llega desde la cantera dirigida por Helmut Marko, aunque sobre el papel no debería ser más que un nuevo escudero con ganas al que campeón del mundo se acabará comiendo. A día de hoy, pocos dudan de que Vettel seguirá siendo el líder del equipo, pongan a quien pongan en el coche de al lado.

El club de los tricampeones, que encabeza el único y genuino ‘Magic’ de la Fórmula 1, Ayrton Senna, junto a Nelson Piquet, Niki Lauda, Jackie Stewart y Jack Brabham, ya se ha quedado atrás. Ahora mira a los ojos al profesor Prost, tiene en el punto de mira al que durante medio siglo fue el mejor, Juan Manuel Fangio, y sigue con su objetivo de igualar e incluso superar a su ídolo de niñez, Michael Schumacher. Hace no tanto, Vettel era el alumno aventajado del ‘káiser’. Hoy en día, en un auténtico profesor.